«Yo muero con mis charoles puestos»: El Mulato de Swing Latino

El Mulato Swing Latino

Luis Eduardo Hernández, conocido como El Mulato, fundador, director, bailarín y coreógrafo de Swing Latino, ha impactado no solo en el género más representativo de Cali: la salsa. También, en más de 200 jóvenes que a punta de ‘clave’ y ‘swing’, decidieron vivir del baile y abrirse camino en diferentes partes del mundo.

Esta es la historia del hombre que llegó desde la ‘Capital mundial de la salsa’, hasta el Hard Rock Stadium de Miami, Florida, a acompañar a Jennifer López en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2020, el evento más importante del fútbol americano.

Solo hizo falta un ‘héroe de barrio’, para convertir el baile salsero caleño, en arte latino. Clic para tuitear

Los primeros años de Luis Eduardo

Desplazado por la violencia, seguido del traslado de su padre de Ferrocarriles del Pacífico a la Sultana del Valle, su madre inicia la búsqueda de un mejor futuro familiar. Así es como ‘El mulato’, quien nació en Caldas, terminó probándose sus primeros charoles en la ciudad de Cali y bailando con el ‘tumbao’ que marca la diferencia del baile de New York, Cuba o Puerto Rico.

Su familia se caracterizó por ser amante de la rumba, pero en mayor medida del arte. Su padre tocaba guitarra y su madre estaba envuelta en el mundo del teatro, aunque trabajaba desde los barrios con la ayuda de algunas iglesias. La fusión de ambas disciplinas, encaminaron a ‘El Mulato’, hacía su propio camino y el de Swing latino: LA SALSA.

Su vida como El Mulato

Este ‘héroe de barrio’, tal como lo consagró en algún momento, Yuri Buenaventura, empieza al igual que su madre haciendo teatro, pero termina bailando al son de la música que ha permitido que tantos extranjeros se enamoren de la ‘sucursal del cielo’, pues su talento innato por el baile es descubierto.

“Mientras yo hacía teatro, recuerdo que una señora que hacía política llegó al barrio el Diamante, quería formar un grupo de baile con jóvenes provenientes de este. En esa época yo era él que más bailaba en el sector y fui elegido para conformar lo que en ese entonces se llamó, ‘Los pibes de la salsa’. Fue la primera compañía de baile en la que estuve, desde ahí empezó la historia de El Mulato y de lo que hoy se conoce como Swing Latino”.

Este género con influencias musicales cubanas, caribeñas y africanas, no solo transformó su vida, si no de la de cientos de jóvenes que pasaron por su Fundación: Academia Swing Latino. La misma fundación que ha logrado posicionarse mundialmente, como la mejor escuela de bailarines profesionales.


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En compañía de su hermano, usted creó el proyecto ALCOM, trabajando el deporte, el teatro y el baile ¿Cómo inicia la búsqueda de talentos?

Yo empecé a amar lo que hacía, pero te cuento que toda la vida mi familia ha  hecho trabajo social, por eso yo inicié haciendo trabajo en los barrios, en los guetos, sacando los jóvenes de pandillas, tratando de consolidarles proyectos de vida.

Arranqué en el Distrito de Aguablanca en el barrio el Diamante, junto con mi  hermano, con el propósito de transformar vidas a punta de teatro, deporte y salsa. Gracias al proyecto ALCOM (Asociación de Líderes Comunitarios) nacen los ACES del ritmo, que al trasladarnos al barrio San Pedro Claver, se convierten en ‘Los inquietos de salsa’. Aún muchos bailarines de esa época, conforman  el grupo de bailarines de Swing Latino. El objetivo primordial de mi vida y de la fundación Swing latino es hacer tejido social, ese es el foco.

¿En qué momento empieza a evidenciar evolución en la calidad profesional brindada por la fundación?

En el año 1987, le cambió el nombre de ‘Inquietos de la salsa’ a ‘Swing Latino’, buscando tener un nombre más atractivo, más comercial. Estos muchachos se volvieron muy buenos bailarines y a través de diferentes actividades, logramos ir a Puerto Rico y mostrar este nuevo estilo de baile.

Al regreso de ese viaje, decidimos tener nuestra segunda mutación en Swing Latino, con quienes llevaban mucho tiempo en la compañía haciendo parte del grupo de bailarines y se habían dado a conocer. Pues los bailarines recibieron propuestas laborales de empresarios y directores de otras escuelas de baile en otros países. Desde entonces se formaron escuelas de salsa en New York, Miami y Puerto Rico. Ahí es donde arranca la evolución de Swing Latino.

Después llegamos a las competencias nacionales, ocupando los primeros puestos, en las Vegas pasó exactamente lo mismo; cada año han llegado nuevos triunfos, metas y retos cumplidos.

En la parte administrativa también Swing Latino ha logrado una gran evolución. Antes era una Fundación escuela que estaba en un barrio, ahora tenemos una sede que se maneja como una empresa.

Usted afirma que varios integrantes de Swing Latino han tenido prominentes ofertas laborales en el exterior, ¿Por qué entonces, usted decide seguir en Cali?

He tenido las mejores propuestas de trabajo en otros países del mundo. Pero yo me siento muy comprometido con la ciudad, sobre todo con los jóvenes del Distrito, que es donde más se evidencia el talento para la salsa.

Además, sé que ahora, mucha gente en Cali, sobre todo las clases altas, se han dado cuenta que pueden hacer más grandes sus inversiones por medio de la salsa. En ocasiones, pretenden explotar y maltratar a los bailarines y mi objetivo es ayudarlos.

Yo agradezco a Dios, porque los bailarines de ahora estudian, yo les insisto todo el tiempo que lo hagan. Quiero que seamos nosotros quienes montemos empresas de baile, seamos dueños de nuestros propios espectáculos y podamos vivir de esto. No estoy diciendo que vamos a sacar a los ricos empresarios de su negocio, pero si quiero que seamos nosotros quienes manejemos nuestro producto.

Por todo lo que he dicho anteriormente, no me voy de esta ciudad, ni del país, porque me siento comprometido con hacer que el bailarín que escogió vivir del baile, lo pueda hacer dignamente como lo estoy haciendo yo.

¿Cómo vive swing Latino, pero especialmente El mulato, como fundador de ese sueño, el reconocimiento no solo en Cali- Colombia, sino en el mundo?

El reconocimiento para Swing Latino ha sido tremendo, en Cali y fuera de la ciudad. Hay mucha gente que ama a la compañía, pero creo que tenemos más seguidores fuera del país, que aquí mismo.

La aceptación ha sido gigante, porque la gente se ha dado cuenta que estamos haciendo tejido social. Ese es el objetivo principal, rescatar jóvenes, ayudarles a construir sus proyectos de vida para convertirlos en jóvenes de bien. Además, porque procuramos primero hacer personas y después bailarines.

Hemos sacado a más de 200 jóvenes de la vida de la drogadicción y de las pandillas, y aún seguimos en el proceso de transformación y reinserción. Por eso permanecemos firmes en esta lucha, esta es la razón de ser.

¿El mulato y su Swing Latino han triunfado en más de 40 países del mundo, ¿Cómo lograron tanto éxito? ¿Qué tanto esfuerzo suyo ha requerido este proceso?

El reconocimiento se debe a que yo le he metido toda mi energía a Swing Latino para poderlo mantener en el nivel más alto. Por eso cada vez que competimos o cada vez que participamos en un reality logramos ser campeones. La disciplina, la perseverancia, la constancia, el sacrificio, se ven reflejados al salir a un escenario,

Además, las competencias internacionales, al ser vistas en todo el mundo, han generado para Swing Latino un gran reconocimiento. Tenemos la  fortuna de que la gente ha visto nuestro trabajo, pero que no solo se quedan ahí, sino que además investigan sobre Swing Latino.

Nuestra compañía ya tiene un renombre, internacionalmente está muy bien posicionada. En el mes estamos compitiendo o presentándonos 2 o 3 veces fuera del país, haciendo conocer nuestro estilo de baile caleño, cambiándole la imagen a nuestro país. Esto es todo un orgullo para nosotros, lo hemos hecho, no hay otra compañía en el mundo que tenga los títulos que tenemos nosotros.

¿Qué hace que la salsa sea tan especial en Cali?

La salsa es representativa en Cali por sus instrumentos musicales, el sabor de los músicos, el swing de los bailarines. La gente ya se dió cuenta que lo que identifica la ciudad y nuestra manera de ser, es la salsa. 

Desde el principio hemos sido tropicales y aunque la salsa no nace en Cali, nos adueñamos de ella. Hemos demostrado que somos los mejores exponentes cuando nos referimos al baile y musicalmente hablando, hay en nuestra ciudad muy buenos músicos.  La salsa ya hace parte de la idiosincrasia del caleño.

¿Cree que en algún momento la salsa pueda desaparecer, por el nacimiento de nuevos géneros, como vaticinan algunos?

Jamás, la salsa nunca va a morir, ha venido el pop, el break dance, la conga. Han pasado cualquier cantidad de géneros por la ciudad, pero todos pasan, menos la salsa, porque Cali es salsa, eso nunca va a morir.

Además, están naciendo nuevas oportunidades para el género. Por ejemplo, en el Festival Mundial de la Salsa que se desarrolla anualmente en Cali, la categoría ensamble orquesta, debe contar con música para la competición totalmente inédita. Es decir, los músicos comenzaron a producir música para los bailarines. Ahora sí que la salsa no va a morir.

Y si la salsa seguirá presente ¿Cómo describe el baile en su vida?

Yo todavía sigo bailando. Creería que me retiro, cuando me llame Dios para partir de este mundo. Yo muero con mis charoles puestos, eso lo tengo claro. El baile lo es todo para mí, la salsa es mi vida. Yo vivo salsa, como salsa, transpiro salsa, respiro salsa. Amo lo que hago, porque de eso es que vivo, de eso he enseñado a la gente a vivir, con esto mantengo mi familia. Vivo orgulloso de mi profesión.

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